No hace falta llegar al límite. Puedes pedir ayuda cuando algo no encaje, aunque no sepas bien qué es. Algunos momentos frecuentes: si llevas semanas sintiéndote triste o ansiosa sin saber por qué, si tienes reacciones con tus hijos que no entiendes, si has vivido una pérdida gestacional, si el posparto está siendo más duro de lo esperado, o si simplemente sientes que necesitas un espacio para ti.
También puedes acudir a modo preventivo. Si estás a punto de iniciarte en la maternidad y te gustaría conocer más a fondo los cambios emocionales y relacionales que implica esta etapa, estaré encantada de acompañarte. Podemos hacerlo tanto de forma individual como en pareja.